Resumen ejecutivo
Deel organiza entre 400 y 500 eventos al año en todos los continentes. Antes de Sunday, cada uno desencadenaba una nueva búsqueda de proveedores, una nueva ronda de caos logístico y una nueva factura que nadie podía comparar fácilmente con la anterior. Al centralizar la producción, el almacenamiento y la distribución global a través de la plataforma de Sunday, Deel redujo los costes de merchandising un 44% y recuperó más de 2.000 horas operativas al año, manteniendo el mismo kit premium ya fuera el evento en São Paulo, Singapur o Estocolmo.
Sobre Deel
Deel es una plataforma global de nóminas y RRHH que permite a las empresas contratar a cualquier persona, en cualquier lugar. La empresa alcanzó el estatus de unicornio más rápido que casi cualquier negocio de su categoría, y ese crecimiento se refleja en su calendario de eventos. Con 400 a 500 eventos anuales, que van desde pequeñas cenas con clientes hasta grandes conferencias del sector, el merchandising de marca no es un extra para Deel. Es un requisito operativo, repetido cientos de veces al año, en una docena de zonas horarias.
Ese tipo de volumen expone cada debilidad de un enfoque improvisado. Deel las encontró todas.
El desafío: lo que realmente cuestan 500 eventos
El impuesto de la fragmentación en Deel aparecía en cuatro áreas.
Deriva de calidad. Sin un único proveedor gestionando la producción, la calidad del merchandising variaba de un evento a otro. Un asistente a una conferencia podía recibir una sudadera con capucha que parecía bien pensada. Alguien en la siguiente recibía algo que no sobrevivía al primer lavado. Para una empresa construyendo una marca global, esa inconsistencia es un problema que se acumula silenciosamente.
Precios de emergencia. Los pedidos de última hora son los más caros. Sin previsión ni stock centralizado, los equipos de Deel pagaban regularmente sobreprecios por urgencia, aprovisionando localmente con poco aviso, absorbiendo costes de envío que nadie había planificado, y aceptando cualquier calidad disponible en el plazo.
Sobrecarga logística. Documentación aduanera. Retrasos en envíos. Fallos de entrega durante eventos en directo. Cada envío internacional requería coordinación manual, y la tasa de fallos era lo suficientemente alta como para convertirse en una expectativa rutinaria en lugar de una excepción.








